Bacoa empezó siendo una pequeña hamburguesería con sólo 15 sillas y una parrilla. Situada detrás del Mercado de Santa Caterina de Barcelona, fue fundada en 2010 por un joven chef australiano y su mujer española.

Una historia de éxito inesperado

En 2006 (mucho antes de que naciera la idea de Bacoa) una joven pareja, Brad Ainsworth y Paula Lera, llegaron a Barcelona desde Brisbane, Australia, sin ningún plan en mente más allá de vivir en una de las ciudades más bonitas del Mediterráneo y visitar de vez en cuando a los padres de Paula en Asturias. Después de un año, decidieron abrir un restaurante australiano/tailandés en un pequeño local detrás del mercado de Santa Caterina. Un préstamo bancario y unos meses más tarde, abría sus puertas Wushu Wok Bar.

Fue un éxito rotundo. El restaurante sólo tenía 15 sillas, pero la cola se amontonaba en la entrada. Así que, ¡hora de mudarse! Encontraron un segundo local un poco más grande a tan sólo 15 minutos caminando (lo que hoy conocemos como Bacoa Kiosko). Era arriesgado, sí, pero la cosa iba bien y Barcelona estaba en su máximo esplendor, así que decidieron vaciar el pequeño local y hacer que Wushu creciera.

Pero, tan solo unos meses más tarde, estalló la crisis económica en España. Fue triste ver como otros restaurantes y comercios cerraban sus persianas, el paro se disparaba y muchos hogares se desalojaban. Todo había cambiado y los días se hacían interminables, pero había que dar la cara y afrontar la realidad. Mantener el nuevo local de Wushu abierto se hacía cada vez más complicado y vender el pequeño local vacío detrás del Mercado, parecía imposible.

Ante esta situación desesperada, surgió una idea: si ese pequeño local detrás de Santa Caterina estuviera abierto y en activo, quizás sería más fácil venderlo. Era la última esperanza. Brad y Paula pidieron algo de dinero a sus familias, compraron muebles de IKEA, una parrilla, una freidora y una nevera. No había dinero para contratar a empleados, así que decidieron repartirse: Paula se quedaba gestionando Wushu y Brad se ocupaba del pequeño local. Pero, ¿cómo podía hacerlo solo? La solución estaba en la fórmula de las típicas barbacoas australianas, donde cada uno se sirve y recoge su mesa, mientras comparten salsas y la propia mesa con otra gente. Esta filosofía sumada a la calidad de los ingredientes locales del Mercado de Santa Caterina, dio lugar a una especie de nuevo concepto de barbacoa, medio española medio australiana.

Imagen de la hamburguesería Bacoa fundada por Brad Ainsworth y Paula Lera

Así fue como, después de unas semanas, BACOA abrió sus puertas con un menú muy sencillo: carne y pescado a la parrilla, verduras y una sola hamburguesa, La Bacoa.

“Todo empezó muy despacio, en un día podían venir 3 o 4 clientes como mucho y yo me pasaba allí como unas 14 horas al día. Paula tenía que traerme libros para matar el tiempo, estaba muy aburrido. Cada vez que alguien venía, me pasaba un buen rato explicándoles cosas sobre lo buenos que eran los ingredientes que usábamos, los quesos del mercado, la ternera… ¡Cuánto se agradecía tener algo de compañía!

Entonces, de golpe, una noche muy tranquila de un martes o algo así, un gran grupo de personas llegó a Bacoa. Me emocioné mucho y empecé a cocinar como un loco. Después, vino otro grupo, y un tercero… hasta que llegaron a haber 80 personas esperando mesa. ¡Era un caos! Todo el mundo quería esa hamburguesa, nada más, sólo “La Bacoa”. La gente se impacientaba y se iba porque no había sitio. Yo pensé que todo eso se debía a que había algún concierto o algo por la zona, que era solo cosa de un día. Pero pasó lo mismo al día siguiente, al otro y al otro… Cada vez había más cola, siempre tenía que salir corriendo al Mercado a comprar más comida, ¡necesitábamos empleados!Brad Ainsworth