Bacoa Gente

Elena Hormiga & Bacoa

"La curiosidad es el mejor motor para avanzar y crear"

Insecto laborioso con seis patas en el abdomen, capaz de escalar cualquier superficie y de hacer todo lo que se proponga, así es como se define a sí misma Elena Hormiga. Una joven ilustradora de Madrid que abandonó su carrera de Ingeniería Informática para lanzarse en el mundo del arte, su verdadera pasión. Esta vez, Elena ha cambiado los libros infantiles por las burgers para ilustrar nuestro último Fanzine de verano.

Pregunta que no falta en nuestras entrevistas: ¿de dónde surge el nombre Hormiga?

Hace muchos años tuve un encuentro místico con una hormiga. A mí no me gustan nada los bichos así que intenté zafarme. Forcejeamos un poco, pero ganó ella, por supuesto. Al final me mostró el camino y aquí estoy, en la senda de la hormiga.

¿Cómo ha sido la experiencia de cambiar la ilustración de libros infantiles por las burgers?

En el fondo no hay mucha diferencia, aunque sí que hay una cosa sustancialmente distinta, algo que no me pasa con los libros para niños: ilustrando el fanzine me he pasado todo el trabajo salivando y oyendo como me rugían las tripas pensando en las hamburguesas de Bacoa…

Viniendo de una rama tan distinta como la ingeniería informática, ¿qué es lo que te ha enamorado de la ilustración para dejarlo todo y empezar a dedicarte a este mundo?

Pues lo que no entiendo es cómo no me di cuenta antes de que quería ser ilustradora. Creo que simplemente ni se me había pasado por la cabeza que alguien se pudiera dedicar a dibujar (¡uoooo, qué locura!). Ahora me gusta pensar que todo es posible, que igual dentro de unos años vuelvo a dejarlo todo para dedicarme a la música, o a ser deportista de élite, o astronauta…

Sabemos que la ilustración es un mundo difícil y muy competitivo, ¿cuáles fueron tus primeros pasos? ¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando?

Yo creo que al principio vas dando pasos sin saber que los estás dando, simplemente caminas y vas haciendo atraída por aquello que te llama. Luego, llega un momento en el que tienes que sentarte a pensar cómo arrancar. En mi caso, me apunté a algunos talleres, me fui a la feria de Bolonia a cotillear, me entrevisté con editores y empecé a inventarme auto-encargos. Muchos de esos proyectos se han quedado en un cajón, pero me enseñaron muchas cosas. Cuando te pones a trabajar surgen los interrogantes, las disyuntivas y es ahí, creo, donde vas definiendo tu trabajo.

De tus ilustraciones nos encanta el juego que haces con las texturas, las formas y los colores, ¿qué artistas o referentes han influido en tu estilo de dibujar?

Somos esponjitas así que al final todo va influyendo, desde las películas de tu infancia, a los edificios de tu barrio, la música que escuchas o el papel pintado de la casa de tus abuelos. Todo va entrando en la batidora. La ironía de ilustradores conceptuales como Pablo Amargo, la finura de todo lo que hace Ana Bustelo, o los universos que se inventa Manuel Marsol. Por ahí también tengo referentes como Klee, el art brut… no sé, ¡tantas cosas! En general, el humor es lo que más me atrae.

¿Cuál crees que es la característica o virtud que no puede faltar en un ilustrador?

¡La curiosidad! En un ilustrador y en general en cualquier persona. Me parece el mejor motor para avanzar. La curiosidad y las ganas de divertirte.

La portada y contraportada de nuestro fanzine tiene un toque extraterrestre, ¿de dónde te vino la inspiración para crear esta mezcla entre burgers y alienígenas?

¡La culpa fue de Moritz! empecé a hacer bocetillos rápidos en el cuaderno y al dibujar la botella me pareció evidente que era un cohete a punto de despegar. Y de ahí, claro, todo lo demás: los edificios retro-futuristas, los marcianitos, las hamburguesas volantes no identificadas…

No te pierdas nuestro último Fanzine de verano ilustrado por Elena Hormiga.